martes, 30 de enero de 2018

Pertenencia

    Pertenencia. Donde afirmamos ser, y suplimos un rol que nos damos como inigualables e únicos benefactores del ambiente automático de ese lugar/espacio que ocupamos e idealizamos. Por algo mucha gente vive toda su vida en un solo lugar, por algo mantenemos vínculos con otras personas, formamos amistades, nos comprometemos con instituciones, grupos, Dios, El Amor y sobretodo con nosotros mismos. “Pertenecemos” a todo eso, sin tener que desligarnos de nosotros.
    Pertenezco porque elijo ese lugar, esas personas, esa situación (O tal vez no, tal vez la  costumbre se trasladó al estereotipo de hogar, tal vez no queda nada más que esa miseria a la cual atarnos para sobrevivir). Pero ¿Por qué? Nos sentamos en la obligación de pertenecer, seguimos un modo para hallar identidad, fieles a una causa “justa” por nuestro egoísmo. Las personas no pueden vivir sin verse en el espejo de los otros, no quieren pasar sus días solos, o al margen de algo cautivador, de estímulos omnipresentes que allanan la atención sin permiso, nos atrapan, nos dejamos atrapar como la calma de una mariposa ya dispuesta al cambio.
   En mi caso, siento que no duro mucho en los lugares donde habita, nunca me vi en una moda, ni los floggers, emos, cumbieros o raperos que fueron y son tendencias fuertes en mi adolescencia pudieron cautivarme para seguir por su ideología, tampoco la política en particular, Medio gil medio ortiva, inseguro eso seguro.  En la facultad me sigue pasando, no encuentro mi espacio aunque este todo piola con muchos compas, salgo  y me emborracho  con ellos pero hasta ahí llego, no me ato a una amistad a la ligera, a veces creo en la pertinencia por conveniencia la cual veo y mucho. Pero ¿Quién soy yo para criticar una de las tantas técnicas que ha para sobrevivir en este mundo? Destilo Hipocresía. Aun así, no lo entiendo. De la pertenecía al fanatismo creo que lo segundo es el nivel sin retorno, donde estamos hasta la conciencia ya que no podemos ver las falencias de lo cual seguimos fehacientemente. Paso con el futbol, con la política, con intertribus pedorras. ..
   No los juzgo y menos esto es una crítica, más que nada esto es una opinión egocéntrica de como los envidio, por  esa comodidad que no encuentro con total facilidad. ¿Falta de confianza?
   Todo esto surgió porque visite Moreno y vi a mis amigos, ahí pensé: ¿Qué hago acá riendo como pelotudo de un chiste que no entendí, porque ya es un chiste que solo entienden ellos que se ven y comparten sus giladas todos los días? ¿Porque me junto con los amigos de mis amigos si nunca más los voy a ver, o hasta la próxima salida? Ya ahí me agarra el bajón. ¿Estoy tratando de recuperar los años de ausencia, esos que no vuelven como un beso de despedida? ¿Son los pibes de Moreno los mismos que recuerdo hace 10 años? No, yo tampoco lo soy y eso creo es lo mejor que hay. Porque seguimos ahí, en los cimientos de nuestra amistad. Entonces, me pregunto y a veces todos nos preguntamos, ¿Dónde pertenezco? ¿La facultad, la fundación, los pibes de acá o los de allá, mi familia? Son cuestiones personales extrapolables creo yo al tiempo donde se remite cada uno, tiempo y espacio donde transcurren las voluntades y nos detenemos a observar todo lo que atrajimos a nuestras vidas, la gente, los quilombos, los amores , el laburo, todo aquello forma una pertenecía a esta realidad, este ahora impreciso y cambiante.
   Pertenezco donde quiero ir, donde me alejo, con los pibes sin los pibes, con laburo o sin laburo, familia chica o grande, mis sueños o fantasías, todo es la divina comedia que protagonizo como excusa para estar vivo tal vez. No sé, a veces siento que pertenezco a mí mismo, a las vidas que me forman cual matriz incandescente, a veces siento que los ojos de mi perra son la poesía, esa que se me cayó por el agujero del bolsillo. Al final mientras siga siendo yo, donde sea y hasta el final de los tiempos seré Capitán de mi destino.
   Rompemos la pertenencia para vivir mejor, esa zona de confort puede cegar nuestro potencial. Lo que alguna vez sacio mi sed, se convirtió en el veneno que me retiene. Por suerte, no estoy solo. Pero hay chamacos por ahí que si lo están y caen derrotados pero no vencidos. Paradojas. Me extendí  a otro tema de más adelante. Debato giladas, las mismas que a veces vemos por la TV, pero no me pagan, Ja.

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