jueves, 26 de octubre de 2017

Engaño

Los compases estáticos, decoran la blasfemia
Desconocen el sonido
Arrogante se creen en su silencio
La partitura de Dios
Ahora bien, el ritmo no ciega
  El umbral del olvido.
Los fuegos trajeron a la forastera
La bruma huyo apabullada por su violín
La fragancia del polvo en cobre
Supo a sangre en mis labios
Mientras ella insinuaba su escalofriante sol
Gimiendo  su instrumento
Imagine el piano vencido, ausente
 Y eléctrica superchería fue el calvario.
El infierno burgués aplaudía a la flor del edén
Desdibujando su silueta
En espasmos gestuales,
 En sudor delicia
Mientras evadía los poemas
La musa excitaba una pluma esclava.
Cuanto delirio baño la noche
La luna roja bajaba engañada
 Pero el diablo en pecado
Encerró a la música
Harto de su empatía.
Allí entre destrozos
Sonó el eco de melodías prohibidas
Himnos de libros quemados
Recordaron que tenían alma los sueños
Y allí, fue el dolor, la rabia, el engaño  
 Del indio ahogado

En estrofas de mujer.