lunes, 30 de enero de 2017

Racimos

  Volví a vos con la gambeta de la arena socorriendo mis dedos. Procedí con la sombrilla clavada en lo profundo de tus entrañas, respire el roció de la humedad como cuando suspiraba una vez llegado a casa. Creo que en esos suspiros resumía mis arrepentimientos.
  Extendí el pareo rústicamente, enfunde los anteojos, unte un lienzo guardián entre mis pieles; Llore sin darme cuenta y te mire. Te mire con la maravilla de la inocencia, de rituales a los que desentendí costumbre. Lleve, el peso de la silla en mis hombros y la senté con la sutil esperanza de que me vieras a mi también.   
  Tu orilla de espuma me hizo relamer mis labios en sed, tu amante vanidoso te peinaba desde las copas, vos inmutada. Reímos con los pescadores del alba, con otros invitados tuyos ebrios del jubilo de tu frescura. Sentí tus besos en la mejilla, la delicia de tu torta de naranjos, el ronquido de tus sueños. 
   Creamos un lazo inmarcesible, una batalla aciegas con la muerte,  aquí persisto entre las cenizas, escucho tu rugir y a la eternidad que se rie, mientras que nosotros, nosotros tomamos de sus racimos. 

      Para Fernanda Reverdito

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