lunes, 12 de diciembre de 2016

Conciencia

Pilares sepultan esta ciudad de galerías monocromáticas
Verdes lianas se alzan a los semáforos 
Autos tapados en polvo obstruyen el transito
Un cielo de hojas existe desde el punto mas alto

La luz de la que alguna vez fue de sol traspasa
los que quedamos aprendimos a manejar el miedo
nuestros instintos eligieron el resto

La flora arraso con el concreto
inundo los subterráneos e impuso el salvajismo 
Ahora la Avenida 93 es un rosal
La 44 es hogar de pumas
De la 50 a la 72 es jungla
donde primates duermen entre arboles y edificios
Parecen civiles, mas que nosotros

cada vez perdemos mas territorio 
y no lo podemos recuperar 
no es que seamos pacifistas 
es que no pertenecemos a esta ciudad ahora
Esta arca de Noe intransitable 
Muchos se fueron yendo, desnutridos, ahogados, comidos, picados, salvados por otros gobiernos.

La calle 2 donde vivía fue tapada por raíces de muchos arboles con flores celestes 
Por la noche se desprenden y decoran el suburbio y un tanto el cielo

La natalidad vegetativa no sede al crecer, no hay tierra muerta, no hay rastro de hombre.
Las calles 17 y 54 son ríos dueños de agua potable para los habitantes , rondan peces que sirven para alimentar a los osos.

Lo que era un cementerio se convirtió en jardín botánico, parecido al que crece en el infierno, eso leí una vez.

Ya no queda mucho por rescatar, como dije antes, ya no pertenecemos.
No usurpamos jamas esta virgen estructura

Aquí me uno a sus raíces y veo como mi sangre es sabia y mi pelo flores.
de mis dedos nacen hongos, tierra y pasto, mis ojos ven cada espacio de cada hoja viva del mundo y lloro
Siento su vejez, su ansia de florecer, de maldecir entre vientos al ciclo de la vida
Lloro con ellas, mi piel se endurece
Poquito a poquito en la coraza de un roble 
Pertenezco a este cielo, a esta tierra, 

a este jardín típico de una ciudad de dios.

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