Solsticio que retuerce la inocencia
Penumbra abrazada a la intemperie
Hoy la luna ausente y el cielo nadie contempla
Hoy el viento arrastra cada hoja al misterio
Un ocaso que ilumina
Que hace arder
Oportuno cierre de vanguardia
Brindándole calma a la flores
que cierran sus adentros al mundo
Como distantes, como si no quisieran ser vistas alguna otra vez
Pues en esta día de destello purpura
de invierno precoz con frió primaveral
La tarde se muestra
Es una pintura que solo se puede desdibujar
pero que nadie toca. Ni arregla
Algunos cantos se corean entre el suburbio
Las estaciones de tren y colectivo se regocijan
Ritual del hecatombe premonitorio
Un éxodo laboral al que no presentamos reproche
Como la felicidad o la Tristeza misma.
Entonces en la calma la incertidumbre despierta
Y se pregunta alguno del montón
Si Dios juega a apostar cuanto resiste nuestra cordura
¿Quien sabe cuando perdemos?
Solo el lo sabrá.
Dejandonos una duda inconmensurable
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